¿De qué va todo esto?

Sencillo. Me gusta leer, pero me encanta escribir. Pienso que es una forma de relajarse y expresarse donde nadie nos puede callar.

Son mis crónicas, reseñas, escritos, pensamientos de los libros que he leído. Intentaré subir uno cada semana.

Estoy en proceso de escribir, así que los comentarios son totalmente apreciados. Me considero un "escritor estúpidamente apasionado".

El punto de todo esto es sientas lo que yo sentí al leerlo e imagines los pasajes como yo lo he hecho. ¡Que leas el libro!

miércoles, 8 de julio de 2015

Crónica 5: Juan el salado para las fronteras, entra a Argentina


Y sí, siempre sucede algo en las fronteras. Ese día no me pude ir de San Pedro, me vi obligado a quedarme un día más. Las condiciones meteorológicas no eran favorables, mi mente ya estaba buscando soluciones, inclusive ya pensaba llegar a la capital chilena. Mientras yo pensaba que haría, conocí a una chica en el bus, entablar conversaciones es más sencillo cuando las desgracias te unen; su nombre era Gaia ella era italofrancesa, pero vivía en Bélgica, y conocía muchos países en Europa y Asia, ella me asombró totalmente. Hicimos amistad muy rápidamente.


Después de subir a Pukara de Quitor (con bermuda y una camisa) era tiempo de descansar para el viaje, un viaje muy temprano, a las 7 am. Yo juraría que habría un atisbo de sol, pero nada. Si han visto demasiadas películas de terror o de zombies, aquí es donde los problemas comienzan: en una ciudad de madrugada totalmente desierta. No había nadie, solo yo, mi mochila y la lámpara de mi celular. Y si, lo aceptó esta fue la segunda vez que tuve un miedo real en el viaje. Finalmente me encontré a Gaia de nuevo en la terminal, y seguimos a la espera. Abordamos el bus… listos para seguir aguardando.






Después de seguir esperando por horas, aproximadamente a las 11 am nos dieron la indicación de podíamos cruzar la frontera hacia Argentina (¡Gracias virgencita de Guadalupe!). El camino observando la cordillera fue una de las vistas que más disfrute, aunque también estuviera helando afuera. El bus tardó un poco más de lo esperado, y mi destino era Jujuy, el destino de Gaia era Salta, pero quiso quedarse en Jujuy conmigo, las aventuras esperaban.



Llegamos a la central -con pesos chilenos y ninguno argentino- y preguntamos por hostales, el centro o un atisbo de sociedad, hubo que tomar un taxi. Aquí confieso que después de Perú me tocaron taxistas muy amenos, creo. Llegamos al centro y comenzamos a buscar… y a buscar. Al principio creíamos que era un pueblo, y resultó una ciudad. Cuando uno busca hospedajes en una ciudad nueva, y no encuentra rápidamente se comienza a frustrar. Comenzamos a desesperarnos y fuimos a la plaza central (tip de viajero: en el centro siempre encontrarás algo, siempre), buscábamos wi-fi, y la encontramos, pero de un hostal… así que decidimos seguir la señal.




Así fue como llegamos a Dublin Hostel (absténgase de sus pinches bromitas, ustedes saben quién son) y el precio nos enamoró. Decidimos quedarnos. Esa noche fuimos a cenar algo argentino, una pequeña vuelta a la ciudad y regresamos a dormir… con cinco (5) israelíes. A la mañana siguiente fuimos al centro, yo necesitaba dinero, un adaptador y claro, lavar ropa. Después de una ligera siesta salimos a dar una visita a los museos y luego comimos. La aventura con Gaia acaba en este punto, ella decide irse hacia el norte, sus amigos la esperan. Yo estuve encantado de conocer a una chica como ella, y aunque ella era más joven que yo, creo que terminé aprendiendo yo más de ella, que ella de mi. Espero que siga teniendo suerte en su viaje, el tiempo apremia.



Un poco más tarde salí a caminar, compré un libro y justo regresaba para leerlo. Por fin iba a leer un libro que había comprado en otro país -y ojo que esta constante se repitió en todo el viaje- a la hora de llegar al hostal no pude leer. Y no es porque no haya querido, sino porque las circunstancias no me permitieron. Todos (argentinos) estaban conversando en la sala principal, yo sólo me senté y me integré a la plática.

Algo que siento que debo de aclarar es que NO todos los argentinos son presuntuosos, groseros o payasos, todo lo contrario son excelentes personas, agradables y amenas. Toda aquella persona que piense que se debe juzgar a un país por un puñado es un tremendo idiota. No podemos generalizar, como en todos los países existen personas groseras y existen personas amables. Así que si piensas decir que todos los argentinos son mamones primero dígnate a ir a su país, y luego me cuentas. (Argentina no es Buenos Aires, porque ahí son un poco más presuntuosos, como en tooodas las capitales del mundo).

… Había vino, el enemigo de Juan, por suerte esta vez la lleve despacio. En la mesa conocí a Fran, a Marina y a Lucho, ya conocía a Diego y en la cocina a otro chico, que no recuerdo su nombre (soy malo para los nombres, gracias facebook por recordarme). Ellos me acogieron en su plática de maravilla, incluso me integraron. Intercambiamos anécdotas, historias, y luego de hablar del chavo del 8 - creo que ellas lo amaban más que yo- , cenamos. Las dos chicas estaban realizando una compañía de teatro y querían subir, subir, claro, hasta mi México, en cuanto a Diego él viajaba por Argentina y probablemente iría a Bolivia. La última parte de la cena me la pase intentando explicar qué eran las micheladas -y sus variaciones-. Y así terminó la noche, el día siguiente Salta me esperaba.

Un día nuevo, despedidas de nuevo. Les tomé mucho cariño, y me hubiese encantado quedarme con ellos unos días más, pero era tiempo de partir. Ese tipo de despedidas me rompían el corazón. Nos despedimos, no sin antes cambiar cuentas de facebook, y no sin antes hacer la promesa de que si iban a México una botella de tequila y muchos tacos las esperaban.



Llegué a Salta… fue una de las ciudades que menos me gustó, creo que por qué la pasé solo y las circunstancias no fueron las mejores. Aunque también la gente de aquí fue muy amable, lo más representativo aquí fue el teleférico, que aquí funge como atracción; no como en Bolivia que era un transporte. Fuera de eso, creo que me faltó conocer la parte natural, no había tiempo, el próximo destino: Córdoba, me esperaba. Y de nuevo tomé un bus, pero ahora de 8 horas… después de muchas paradas llegamos a las 7 am.




¿Aquí sí había luz? ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de llegar tan temprano a una ciudad en domingo? ¿Después de Salta seguiría sólo o también tendría la suerte de conocer a alguien en el bus?

Estas respuestas el próximo miércoles…


miércoles, 1 de julio de 2015

Crónica 4: Aquí tampoco hay temperatura chilanga y la garganta del diablo

Si su respuesta a la pregunta de: ¿La temperatura del próximo destino de Juan será más cálida? Fue positiva, deseo agradecerte de todo corazón haber si quiera imaginado que mejoraría, la verdad es que sí mejoró, ya no estaba bajo cero, pero tampoco puedo decir que me sintiera en una temperatura chilanga, seguía haciendo frío, un frío que cala los huesos.




Si usaron un poco su imaginación seguro indagaron que iba a ir a Chile, si son despistados como yo ni siquiera lo contemplaron. Pues así fue la experiencia, el tour me ofrecía una conexión con San Pedro de Atacama y dije: ¿por qué no? Ya estoy aquí... un país más. Adelanto que me quedé con ganas de conocer más del país, pero lo poquito que conocí me gustó. Teóricamente podría decir que me llevo un pedazo de Chile en el corazón... ups, alguien se acaba de auto alburear.




En el camino previo tuve un poco de tiempo para reflexionar -y observar un poco de la cordillera- en que sería del viaje, no sé si sepan pero el viaje a Sudamérica fue improvisado de una semana a otra. Al llegar a San Pedro nos sentíamos un poco nostálgicos por haber dejado a nuestros amigos, rápidamente hicimos grupitos yo con Brasil y el Capitán con Naomi. Cuando arribamos a la terminal ese sentimiento seguía, francamente me parece difícil separar a un grupo de personas de una manera tan brusca. Aunque hayamos sido un grupo tan unido, teníamos diferencias bastante marcadas -comenzando por la nacionalidad-. Justo cuando íbamos pisando tierras chilenas un francés -perdón que lo diga, y no quiero estereotipar, pero apestaba- nos ofreció su hostal a un precio medianamente barato, todos lo vimos y aceptamos. El hostal no era wow, pero cumplía con las expectativas... medianamente limpio y tranquilo para dormir... tranquilo hasta la segunda noche. (que llegó el tipo motocicleta, así roncaba).



Lo primero que deben hacer cuando llegan a un país nuevo es conseguir la moneda regional, ya después habrá tiempo para lo demás. Y fue lo que hicimos, después nos aventuramos a comer, Brasil y yo nos lanzamos por las empanadas gigantes, que no tampoco fueron la gran cosa. Lo siento, estoy ataviado con la comida mejicana. Ahí nuevamente nos separamos en grupos y -nuevamente- Brasil y yo fuimos juntos, esta vez a conseguir un poco de información.



Por si no saben, el atardecer comienza un poco antes en Sudamérica, y como pueden recordar no soy fanático de la oscuridad. (¡Gallina!). San Pedro es conocido por varias cosas entre las cuales destacan: tener muchos perros y muchas bicicletas, y eso fue lo que hicimos montar un... -no no fue un perro...- una bicicleta. Ese día solo fuimos él y yo. El rumbo era La garganta del diablo, nombre que yo jamás puede acabar de comprender. Comenzamos a pedalear y después de un sorteado camino llegamos a un túnel, he de confesar que me confíe y el cierre me costó trabajo. La mayor complicación fue que la arena frenaba las llantas y complicaba el avance; sí, la bajada fue lo divertido. Al llegar al hostal cenamos todos juntos en una pizzeria, a lado de una chilena que quiso compartir su mesa... y hasta su pizza. Fue una buena cena.


Al día siguiente también rentamos una bicicleta, pero ahora nos acompañaban Naomi y el capitán, la ruta era diferente; era un poco más lejos. Por si no lo recuerdan soy hábil para la bicicleta, bueno, yo no me considero hábil, solo creo que tengo buenas piernas, y eso ayuda a la hora de pedalear. El destino era Laguna Cejar que se encontraba a 18 kilómetros de la ciudad (siempre recuerden multiplicar la distancia por dos, usualmente no consideramos el regreso), comenzamos temprano y después de un mal sentido de orientación patrocinado por Juan, luego fuimos todo recto. En el camino encontramos a personas, pero a mitad rebasamos a dos, un padre e hija, que posteriormente serían de gran ayuda para ahorrarnos 17.000 pesos chilenos (tranquilos son como 30 dólares). Tuvimos que hacer paradas constantes, en lo personal no se me hizo difícil, pero sí largo. Y bueno, después de pedalear por más de dos horas llegamos... menciono que no fue espectacular, que bueno que no pagamos sino me hubiera sentido estafado. Todos entramos gratis y yo entablé una muy amena conversación con la señorita de Chile, intercambiamos números y seguimos hablando, uno nunca sabe cuando irá a Chile o a México... de hecho uno nunca sabe cuando puede viajar... más.



En la noche tocaron las despedidas de nuevo, el capitán tenía que seguir su viaje hacía Arica. Naomi y yo partiríamos el día siguiente. Lo acompañamos a la terminal y de regreso cenamos algo al paso. El destino era incierto, yo no sabía que rumbo tomar -nuevamente-, me decidía entre conocer Chile o conocer Argentina, al final me quedé con ganas de conocer un poco más del otro... Así terminó ese día.



Al día siguiente me levanté temprano y me fui a la estación de buses, acompañado por Brasil, ya que Naomi fue la que cocinó el desayuno ese día. Llegamos temprano y el momento había llegado tenía que seguir solo... o tal vez no estaría tan solo. Me subí al bus. Un poco expectante, un poco nervioso; siempre siento un poco de miedo al subirme a un bus y no saber nada del lugar que me dirijo (una constante que se ha mantenido en todos los destinos). Estaba listo, el bus partió... y luego se detuvo, por más de una hora. ¿Qué de nuevo se congeló? Pues casi, una tormenta de nieve inesperada bloqueaba el camino, lo que hacía imposible cruzar...



¿Qué sucedió después? ¿Cómo logré salir de San Pedro, o es que acaso sigo ahí? ¿Por qué siempre estás tan pinche salado para cruzar las fronteras, Juan?



Ustedes ya saben cuando leer la continuación de esta novel... historia mejicana.