¿De qué va todo esto?

Sencillo. Me gusta leer, pero me encanta escribir. Pienso que es una forma de relajarse y expresarse donde nadie nos puede callar.

Son mis crónicas, reseñas, escritos, pensamientos de los libros que he leído. Intentaré subir uno cada semana.

Estoy en proceso de escribir, así que los comentarios son totalmente apreciados. Me considero un "escritor estúpidamente apasionado".

El punto de todo esto es sientas lo que yo sentí al leerlo e imagines los pasajes como yo lo he hecho. ¡Que leas el libro!

miércoles, 28 de junio de 2017

Reseña de Confesiones de una máscara por Yukio Mishima

Edición vieja...y rara
Título: Confesiones de una máscara
Autor: Yukio Mishima
Editorial: Planeta
Género: Ficción
País donde sucede: Japón
País de origen del autor: Japón
Año de publicación: 1949
Páginas: 220
Días para acabarlo: 5
Calificación personal: 3.5/5

Previo: Aparentar en la adolescencia

Aquí se han tocado muchos temas de mi etapa en la adolescencia, probablemente más de los que se hayan tocado en mi edad “adulta”. Así que en esta ocasión nos remontaremos a la etapa de la secundaria, aquella edad en donde solo nos importaba jugar deportes absurdos, besar a las chicas (sin técnica alguna) y que todos aquellos que leían libros por gusto eran considerados unos nerds; esa etapa de mi vida discurrió sin pena ni gloria. Recuerdo mucho a una persona, que aparentaba que no le gustaba leer (evidentemente no era yo, yo leí hasta los dieciocho años), aparentaba que la lectura era aburrida, pero en el fondo le fascinaba. A él le apenaba que la gente supiera eso, porque lo hacía sentirse nerd e idiota, mi única pregunta después de todo este tiempo sería ¿quiénes son los idiotas ahora? A veces no acabo de comprender por qué la gente tiene la necesidad de aparentar cosas. Cosas que leen, cosas que ven, cosas que les gustan, cosas que han visitado, cosas que han visto. Es simple, siempre puedes decir la verdad. Decir NO, y ya está. Seguiré intentando comprender a esto llamado sociedad…


¿Cómo lo conseguí?

Hace no muchas semanas daba un paseo por un tianguis de libros usados en un pasaje. Esta recomendación se encontraba pendiente desde hace un par de años en Argentina. Así que no pensé y lo compré en ese instante.


Un poco acerca del autor…

En el libro había un prólogo, nunca había oído algo de Mishima, en éste se explica un poco del trasfondo, y fuera de aclararme algo, me terminó por confundir más, se implantó la duda de saber si había sido una autobiografía o no. Además, me puse a investigar un poco más, y comprobé que su suicidio fue apoteósico.

Reseña

El narrador es un niño pequeño, que nos cuenta sus primeros días de nacido, pero que no lo cuenta ya que a las personas les asusta. Después nos cuenta cómo fue su niñez, sus primeros años, los peligros de muerte que tuvo que encarar debido a su delgada complexión. Después se remitirá a su etapa de primaria-secundaria donde conoce a su primer amor, un joven del mismo sexo.

A través de la radiografía de un joven turbado, triste, melancólico e inseguro de sus tendencias sexuales, se presenta: “Confesiones de una máscara”, una novela que rompió demasiados esquemas en el Japón de los años cincuenta. Mientras el narrador lucha por adormecer sus instintos homosexuales, cree haber encontrado el amor en una mujer. ¿Podrá ser factible?


Opinión

Llegué con una idea equivocada de lo que sería el libro, yo esperaba una lectura fácil y sencilla que pudiera leer en un par de días, y me encontré algo muy diferente, no una lectura difícil, pero si bastante adornada y llena de metáforas que, a pesar de ser llegadoras, no dejan de ser demasiado sobre cargadas. Imagino que leerlo en su idioma natal debe ser una delicia.

Realmente no he tenido una parte favorita, sino el sentimiento que se transmite: el de melancolía, el de tristeza, el de inseguridad, el de no saber que sucede por tu cuerpo y de las sensaciones que te recorren. Y aunque la narrativa está demasiado adornada, rescato un par de frases excelsas.

Otra cosa que rescato o que al menos me permitió ponerme en contexto es el trasfondo de la guerra, el oriente, en especial Japón sufrió una transformación radical al ser vencido por un país de occidente. El libro me dejó con un par de interrogantes ya que siento que es demasiado brusco, pero es innegable que tiene algo que te despierta la curiosidad.

Por mi parte quiero leer algo más del autor, aunque no sé que, por ahora, si alguien me recomienda algo más se lo agradecería. Es uno de esos libros que debo de guardar para una relectura en un futuro cercano.


Todos tenemos algo que confesar, incluso una máscara…

Citas

"Me amargaba pensar que aquel pescador pudiera olvidar, abandonar, negar el jónico mar de su nacimiento."

"¿Por qué es malo que siga siendo exactamente como soy? Estaba harto de mi mismo, y, a pesar de mi castidad, estaba arruinando mi cuerpo."

"Susa manos me aterrarton como la realidad solía aterrarme. Sentí instintivo horror a aquellas manos. Lo que realmente me atemorizaba era algo existente en mi interior y que aquellas manos me habían revelado."

"¿Quién sabe cuánto tiempo de vida nos queda a ti y a mí? Supón que ahora comenzara un bombardeo. Probablemente caería una bomba encima de nosotros. -Sería maravilloso."

"Contrariamente a lo que se cree, soñar despierto no es un proceso intelectual, sino un modo de huir del intelectualismo..."

"La mojigatería es una forma de egoísmo, un medio para protegerse a uno mismo, impuesto por la fuerza de los propios deseos."

"Sigues sin saber nada del mundo. Tu ignorancia de las cosas mundanas es una de tus cualidades positivas. Pero escucha: el mundo no está hecho de tal manera que permita que dos personas que se aman puedan casarse siempre."


viernes, 23 de junio de 2017

Ella quiere apartarme, tercera parte

III.

Despierto por segunda ocasión. El ocaso de la madrugada… aún sigo sin comprender lo que sucedió, todo se resume a imágenes acartonadas en mi mente, llenas de flashes y difuminaciones. Todo fue tan rápido… ellos fueron tan rápidos.

El sangrado ha vuelto… nunca se fue en realidad. Creo que ha sido más serio de lo que pensé, puedo que esto se complique. Demasiada sangre, demasiado pánico, demasiado frío, demasiado descontrol.

A caminar otra vez, no puede faltar tanto. Dejo su cuerpo, y entre sollozos, comienzo a andar.

**

Caminamos, no sé que decir. Estuve pensando esta conversación por días, incluso todo el trayecto en el auto la imaginé, ahora no sé que decir. Me detesto. De nuevo mi incapacidad por decir lo que mi mente piensa por un pequeño descontrol. Le tomo la mano, me parece lo más indicado. Ella posee una tibieza extraña, superficial, pero al fin y al cabo es una tibieza que yo no poseo. No estoy acostumbrado al contacto, así que una sonrisa fugaz atraviesa mi rostro.

Cuéntame algo, dice ella. Rebusco en mi mente, tengo que pensar en temas que domine o al menos de lo que sí sepa, y de pronto llega a mi mente: asesinos seriales, mi obsesión culposa desde la secundaria. Pronto comienzo a escupir datos duros, como fechas, números de asesinatos, apodos, motivos, condenas, los rostros de los asesinos y sus víctimas se agolpan en mi mente. Descontrol. Estoy hablando demasiado. No puedo controlarlo, ya comencé. Miro su rostro, parece asombrada, nerviosa, asustada. Paro súbitamente. No debería contarle que mis sueños son azotados recurrentemente por pesadillas horrorosas: por lagos negros que me engullen, monstruos sin rostro, muerte y obnubilación. Me congelo, la cita no va como esperaba. Así que decido recordar lo que he aprendido de mirar a las personas, sus respuestas cotidianas. Le volteo la proposición: cuéntame ahora tú algo.

Antes de saber su nombre le puse un apodo, lo llamé el señor fuego, no porque fuera pasional por fuera o por dentro, no, no lo conozco, lo llamé así porque es lo que me hace sentir por dentro: fuego. Y la manera que lo hace es con su mirada difusa, con una breve sonrisa o con la fantasía de su tacto. El señor fuego me hace sentir fuego dentro de todo mi ser. Una repetición que me hago constante.
Ha hablado todo lo que no habló en el auto. Habló demasiado, parece que tenía un interruptor en alguna parte de la cabeza. Y aunque me encantó que él hablara, la verdad es que su tema me asustó un poco. No soy una chica asustadiza, sino que creo que a nadie le gusta hablar de asesinos seriales en medio del bosque oscuro. Pero creo que se dio cuenta que comenzaba a sonar raro, y se detuvo, me dijo que yo contara algo, y justo cuando comienzo noto su mirada perdida de nuevo. Casi podría parecer que huye a otro mundo, y se queda ahí por largo rato. Comienzo a contarle de mi música, música presumiblemente diferente a la que el escucha. Comienzo con un grupo que adoro, White Lies, estoy por contarle del último disco cuando veo una luz extraña a lo lejos. Me siento hipnotizada por ésta. 

Aunque no pareciera llevamos largo rato caminando, el sendero parece difuso cuando volteamos. Todo está oscuro, solo con estrellas… y nuestros celulares. Camino y él me sigue. Aprieto su mano helada, no puedo contagiarle la tibieza. Se estremece. Pienso en besarle, pienso en perdernos por el bosque y vagar por la negrura de la noche, pienso en proponerle que nos perdamos; que nos exploremos. Que encontremos de donde previene el fuego que me hace sentir, solo que el ahora parece una pared indescifrable. Ojalá el contacto con una persona que no conoces (y que anhelas conocer plenamente) fuese más sencillo y no tan estructurado.  

Hay algo que va como no debería de ir. Esa luz es demasiado extraña, se ve demasiado azul, demasiado fuera de lo normal como para estar en un bosque helado a medianoche, pero ella parece hipnotizada, ha comenzado a caminar más rápido. No quiero acercarme. No quiero aceptar que estoy asustado. No lo haré.

Camino más rápido. Estoy poseída por la luz. Se metió en mis ojos y ahora no quiero dejar de seguirla. Lo único que me mantiene en la realidad es su mano izquierda. Él tiembla, su mano izquierda más.

Ella corre ahora. Estoy asustado. Tiemblo. Mi mano está dormida. Duele. Demasiado frío. Ya no siento su tibieza.

La veo. La siento. Es demasiada atracción. Estamos de frente. No puedo explicarle.

Ella llegó. No puedo controlar los movimientos. Mis rodillas tiemblan.

Veo la luz fijamente. Y los veo.

La veo a ella fijamente y después los veo a ellos.

Cuatro personas salen detrás de la luz, tienen capas negras, máscaras similares a los antiguos galenos, pero talladas en hueso y con grandes picos. Grandes hoyos por ojos. No se notan sus rostros. Hacen que la luz cambie de color de un azul destellante a un rojo pálido. No dicen nada, no hacen nada, solo se mantienen estáticos en las sombras que refleja la ahora pálida luz. En medio de ellos surge otra persona, sin máscara, un tipo que parece que acaba de ser desenterrado, calvo y con restos de tierra en el rostro, posee una playera sin mangas. Sonríe maliciosamente, y sus dientes son totalmente negros, sus ojos también. Su piel es pálida, sus tatuajes lo son también. Cuando habla una grave voz pronuncia: Corran, nunca van a poder escapar de él. Corran, nunca los dejará ir de la oscuridad. Corran, de la muerte de la noche.

Los cuatro tipos se abalanzan rápidamente cuando el tipo de sonrisa negra pronuncia la última silaba.

**


Estoy perdida. Me siento perdida sin él. Me gustaría que mi tacto le brindara un poco más de calor. Él parece dormir, pero no respira más. No quiero asumir que todo es mi culpa, yo solo quería que nos conociéramos. El tacto… su tacto, ahora comprendo porque estaba tan frío.

miércoles, 21 de junio de 2017

Reseña de La dalia negra de James Ellroy

Su sonrisa muerta...
Título: La dalia negra
Autor: James Ellroy
Editorial: Zeta
Género: Novela negra
País donde sucede: Estados Unidos
País de origen del autor: Estados Unidos
Año de publicación: 1987
Páginas: 464
Días para acabarlo: 7
Calificación personal: 4.95/5

Previo: Femmes Fatales…

Creo que en algún momento ya he tocado este tema antes, no es que me esté quedando sin temas para el previo, sino que es el que estoy escribiendo en este preciso instante sin elucubrar mucho. ¿Hasta dónde podemos ir por una mujer? Yo diría que la muerte es el limite; creo que hay mujeres que saben que puede dominar y poseer hombres a tales grados que pueden usurpar su vida. No estoy diciendo que no haya hombres que puedan hacer lo mismo con mujeres, pero la atracción posesa que una mujer puede ejercer sobre un hombre es mucho mayor. Estoy completamente seguro de que muchos de los descubrimientos de la historia fueron tratando de impresionar a una dama… y también estoy seguro de que muchas de las muertes más famosas se deben a la misma razón. Si bien dicen que las mujeres son el peor vicio que existe en la Tierra; malditos aquellos que profesan esas sabías palabras. En mi particular recomendación les digo que busquen una chica que valga la pena, obsesivas y dominadoras hay muchas… pero alguna que te quiera realmente por lo que eres (y no por lo que tienes) es una que vale la pena. ¿Se podrían imaginar a Juan Fatale?

¿Cómo lo conseguí?

No recuerdo exactamente en que fecha lo compré, solo recuerdo que fue un capricho porque estaba buscando esta edición desde hace meses, hasta que la volvieron a sacar al mercado literario.


Un poco acerca del autor…

Si mal no recuerdo ya ha pasado más de un año que leí a Ellroy, estos últimos meses no me he sentido con demasiado animo de leer novela negra, porque es complicado hallar una que me sorprenda, pero el buen Ellroy siempre renueva mis ganas de ser un tipo duro y conocer a chicas de la noche.

Reseña

Todo comienza en la primavera del año 1947, en un solar una mujer es encontrada partida a la mitad y con signos evidentes de tortura. Los policías Dwight Bleichert y Lee Blanchard que antes fueran boxeadores, son asignados a participar en el caso que tiene de cabeza al departamento de policía de Los Ángeles.

Ambos policías tienen una historia previa, que está envuelta en el boxeo. Son conocidos como señor Hielo y señor Fuego, respectivamente. El asesinato de la mujer, que más adelante será bautizada como Dalia Negra, será un boom mediático tanto como para la policía y la prensa. Demasiados sospechosos, demasiado en juego, pocas respuestas.

A través de la radiografía de una ciudad llena de vicio y amor por la noche, y un par de policías que cargan más que un par de demonios internos, se presenta “La dalia negra” una de las historias más reconocidas por el pueblo de Los Ángeles y una de las novelas más prestigiosas de James Ellroy.


Opinión

Es un hecho que me hacia un poco de falta de James Ellroy en mi vida, habían pasado varios meses sin que leyera algo de cinco estrellas, y de pronto dos de mis autores favoritos (cada uno en su rama) llegan a mí y me encantan con sus libros. Me queda claro que los autores favoritos, son la vieja confiable. Si ustedes me preguntan por qué me gusta tanto Ellroy lo podría abreviar en tres simples cosas: me gusta que sus personajes sean los chicos duros. Sus escenas sexuales y violentas, narradas tan jodidamente bien. Y la perfecta ambientación que maneja en sus descripciones estadounidenses. Y ya como extra diría que siempre tiene los huevos bien puestos para matar a sus personajes… personajes con los cuales logras una empatía enorme.

En esta ocasión lo que más me ha fascinado del libro es que el asesinato de la dalia negra es solo un pretexto para narrar una historia bien fundamentada, sólida y dura. En pocas palabras hay mucho detrás que no podemos ver… pero que poco a poco se va develando al más puro Ellroy: duro, directo y a la cara.

Creo que este libro no es tan pesado como otros que he leído de él, tiene la duración correcta, los personajes necesarios y a la chica por la cual pierdes la cabeza. La receta perfecta para una novela negra trepidante. No pido más. Digamos que la parte final no me encantó, pero tiene buenos giros de tuerca.

Para concluir, sí, es un buen libro, sí me emocionó, y sí me gustó. Ahora tengo un debate interno si es que debí o no ver las fotos de la Dalia Negra…por tanto tiempo. Tengo esa sonrisa anclada a la mente.

¿Es usted una dalia azul o una dalia 

Citas

"Me fui quedando dormido, y soñe con mis mujeres, demasiado escasasd en número y con demasiado tiempo entre una y otra."

"Me preguntaba si alguna vez le contaría a ella que no había ninguna mujer en mi vida porque, para mí, el sexo tenía sabor a sangre."

"Cuanto más la besaba y la tocaba y la probaba y cuanto más le gustaba más hablaba en susurros de ellos."

"Su lápiz rojo de lanios, todo corrido, me recordó la muerta sonrisa de la Dalia; cerré los ojos y la abracé con fuerza."

"Sonrieme. Pon cara de ser buena y dulce."

"Cuando hacerle el amor a ella se transformaba en algo demasiado lleno de afecto, la otra ella acudía al rescate, servía a su propósito y era expulsada tan pronto como habíamos terminado."

"No deberías estar tan dispuesto a comprender y aceptar el corazón humano a tu edad. Deberías tener ilusiones."

"Yo mentí y me pregunté adónde iría si sólo me quedara mi pasado."

"Quizás hubiera podido funcionar, quizá nosotros hubieramos podido ser los únicos que no hubiesemos jodido hasta el punto en el cual ya no era posible arreglar nada."

viernes, 16 de junio de 2017

Ella quiere apartarme, segunda parte

II.

Camino, sigo sin rumbo… no sé a dónde dirigirme. Todo sucedió tan rápido. Solo puedo recordar sus ojos, pequeños como sus labios. Sigo caminando, sin cerciorarme si iré a la salida o a las fauces del lobo…

Todo sigue oscuro, el frío ha aumentado. Me desvanezco por segunda vez, sigo recordando sus ojos, y el último brillo que destellaron.


**

Diez treinta, estoy jodidamente nerviosa. Sigo sin comprender por qué hice eso, me refiero, nunca lo había visto, pero algo que no puedo describir me dijo que lo hiciera, invitar y besar a un chico nuevo. Recuerdo el día lunes, recuerdo que ese extraño, pero atractivo chico no dejaba de mirarme. ¿Qué tanto me miraba? Era una mirada profundamente extraña, pero nada incomoda… era como si él te invitase a algo, algo que ni siquiera el supiera que era. Lo que sí sabía es que esos ojos me ponían tremendamente nerviosa. Tenía ojos profundos, debajo de unas ojeras que casi podría afirmar que eran mórbidas… pero como todo lo él atractivamente llamativo.

Mi estómago se revolvía en tan solo pensar en él, y en su rostro. De pronto sentí calor, sentí una sensación en el vientre, un hormigueo en general. Nunca antes lo había sentido. Nunca antes me había enamorado, siempre fui una chica tímida… pero no siempre fui así. Mi padre era escritor y se dedicaba a perseguir los premios literarios de cada estado de la república mexicana, así que él tenía la fiera costumbre de movernos en cada concurso. Soy un año mayor que todos en esta generación, me ha costado mucho adaptarme, me considero como una nómada de lugares. Hasta este año, el año en que falleció de un ataque al corazón. Ha dejado un poco de dinero, el suficiente para que yo y mi madre podamos sobrevivir hasta la universidad.  

Sigo recordando el primer día en que lo vi, el lunes. No podía concentrarme en la clase así que me dediqué a leer, leer siempre fue una forma de escapar de mis problemas y mis imposibilidades, papá me lo había enseñado, siempre que no pudiera resolver algo me pusiera a leer, y a escribir si era posible. Yo siempre tenía una libreta que llevaba a todos lados, ahí ponía mis narraciones, o mis pensamientos; me gustaba llamarlos “ahogados” por qué no tenían pies o cabeza, sólo estaban ahí.

Sabía que faltaba poco tiempo para que acabará la clase así que guardé todo lo que hube que guardar y salí despavorida. Faltaban la mitad de las clases, pero no podía contener las ganas de escapar. Saqué las llaves del auto y escapé a casa. Toda la semana fue un martirio, pensaba que la sensación al no verlo disminuiría, pero no, empeoró. Me puse a escribir, consciente o inconscientemente todo era acerca de él, mi mundo discurría en él. Escribía descripciones de su rostro, imaginaba sus manos, su torso, sus piernas, todo era él; incluso cuando dormía él se aparecía. Yo juraba que era una maldición…de atracción. El viernes desperté con unas terribles ojeras, sabía que no podía prolongar este desasosiego. No podía, ni quería evadir mis emociones… al menos no después de la última vez. Estaba más o menos consciente de los riesgos que esto conllevaría, enamorarse siempre conlleva algún tipo de riesgo, pero estaba dispuesta a hacerlo. Siempre seré la chica que lo arriesga todo si es la persona correcta, y mis sentimientos me decían que él lo era. Sabía que sonaba absurdo desarrollar todo este tipo de emociones por un rostro, por una persona que no conoces, por sentimientos aislados. Tomé el cepillo, peiné mis cabellos quebrados. Delinee mis ojos, y un poco de gloss en los labios. No sabía cómo, pero ese chico sería mío.


Diez treinta y uno. Tic. Toc. El reloj corre. He cerrado mis ojos por un minuto entero. Llegué a las diez treinta en punto y toqué el claxon. He vuelto a abrir y él está ahí. Con una chamarra de cuero. Aparentando ser el chico duro, aunque su mirada sigue siendo encantadora… encantadoramente difusa. Abre la puerta y se sube al auto. Me da un beso en la mejilla. Siento sus labios, siento el contacto, y de nuevo el hormigueo en mí se dispara. Estoy tensa, no sé si pueda manejar así, coloco la dirección en el GPS y pongo una lista de reproducción que he creado específicamente para hoy:  “Música de lunares”. Él solo me pregunta: - ¿Has dormido? Yo respondo secamente sí. Lo que él no sabe es que cada que duermo sueño con su rostro, con sus ojos, sus ojeras, su mirada diluida. Volteó a verlo de reojo, él va absorto en la ventana. No dice una sola palabra en el trayecto, casi estoy segura que no me ignora, sino que en verdad disfruta el paisaje nocturno. Yo fantaseo con poner mi mano sobre su pierna, aunque no digamos nada. La simple idea multiplica el hormigueo por mis piernas.

Después de conducir por dieciocho minutos y dos frases cortantes, llegamos. Yo he traído un par de cobijas. La temperatura está en su punto ideal, pero pronto comenzará a descender. Al bajar del auto por fin la pregunta:

- ¿Qué tanto sabes de películas de terror?

-No mucho, son mi genero favorito, aunque estas me llaman mucho la atención, y la verdad es que me asusto fácil, pero disfruto verlas -Quiero decirle que la disfrutaría mucho si el tomara mi mano-.

-Pues yo soy un fanático total, desde siempre, desde California y… -decidí interrumpirlo-.

- ¿Eres de California?

-Sí, bueno casi, he vivido mucho tiempo allá, y por el trabajo de mi madre nos hemos mudado.

-Cuéntame de tu madre, qué hace. -olvido preguntarle por sus películas favoritas-.

-Es una activista pro derecho de los indígenas, estuvo con algunas tribus de Estados Unidos, y ahora se quiere enfocar en la sierra Tarahumara. Todavía es temprano, te gustaría ir al bosque a caminar, adoro los bosques, y de vuelta podríamos traer algo de comer o tomar.


Acepté sin pensarlo, ¿cuántas chicas tendrían una cita en el bosque la primera vez? Estaba emocionada y nerviosa. Nunca había besado a un chico, al menos no como éste. Él tenía algo, era especial. Parecía hecho a la medida de mí… me gustaba enormidades. Así que decidí ir con él al bosque a casi medianoche. Me tendió la mano y lo toqué, estaba mucho más frío que el ambiente. Pero yo estaba emocionada y poco nerviosa, entonces me pregunté: ¿Qué podría salir mal? 

miércoles, 14 de junio de 2017

Reseña de Fantasmas por Chuck Palahniuk

¿En qué momento me asusto
Título: Fantasmas
Autor: Chuck Palahniuk
Editorial: Debolsillo
Género: Cuentos/Ficción Transgresora
País donde sucede: Estados Unidos
País de origen del autor: Estados Unidos
Año de publicación: 2005
Páginas: 440
Días para acabarlo: 10
Calificación personal: 4.85/5

Previo: ¿Cómo ser un agente del cambio?

Si han leído este o más libros de Palahniuk, notarán que siempre hay una constante: un agente del cambio. Regularmente escenificado en una persona que altera terriblemente (para bien o para mal) la situación de las cosas, y hace que el personaje principal se ponga a cuestionar por qué hace las cosas que hace, por lo regular siempre termina optando por la peor decisión posible. Pues bien, yo quiero ser un agente del cambio, quiero ser una persona que pueda cambiar la mentalidad de las personas, quiero ser una persona que las rescate de su mierda y que les diga de qué va el mundo. Pero no me malentiendan, no seré alguien positivo, no seré alguien sonriente y confortador, seré alguien tremendamente duro que los golpeara con palabras y sentimientos difíciles de procesar. Por supuesto que este tipo de agente del cambio es el más eficiente de todos…mírenme a mí, soy un vivo ejemplo del esperado cambio cuando alguien está en el hoyo. Además, debo añadir este agente del cambio no es para todos, es únicamente para ganadores, y de nuevo se preguntarán, ¿cómo seré un ganador? Perdiendo todo lo que tienes…

¿Cómo lo conseguí?

Leía otro libro a la par que este, pero me estaba aburriendo enormidades, así que me di un breve descanso. Por una charla fugaz me entró la idea -nuevamente- de leer a Palahniuk, así que me pasé por la tienda Kindle y en un solo click ya tenía “Fantasmas” en mis manos.


Un poco acerca del autor…

Sigo esperando la novela que según Wikipedia iba a sacar en 2016, “Bait”, aquí me he de disculpar, no es una novela, es un libro para colorear para adultos, ese Palahniuk siempre sorprendiendo de distintas maneras. He vuelto a mirar su bibliografía y aún hay muchos títulos que no he leído de él, así que no nos preocupamos, tenemos a Palahniuk para un rato.

Reseña

Veintiún personas son seleccionadas para ingresar en un fabuloso retiro de escritores, el motivo es para que puedan desarrollar su obra magnánima sin distracciones o alteraciones. Estas veintiún personas tendrán motivantes muy diferentes para ingresar a una cabaña totalmente aislada en medio de la nada.

Esto solo será un pretexto para desencadenar lo más bajo del ser humano, y mientras las historias de cada uno se van desarrollando, también la historia principal. ¿Qué se esconde en este misterioso pero prometedor retiro para escritores?

Como he mencionado en líneas anteriores son un poco más de veintiún historias, más de la mitad son geniales, en esta ocasión no mencionaré una descripción, solo mencionaré el nombre de la historia y quién es el encargado de contarla.

1.       Tripas – San destripado
2.       Reflexoputa – Madre naturaleza
3.       Vacaciones en el arroyo - Dama vagabunda
4.       Canto del cisne - Conde calumnia
5.       Al ritmo de los perros – Brandon Whitter
6.       Posproducción - Señora Clark
7.       Éxodo - directora denegación
8.       Sonado a golpes - Reverendo sin dios
9.       Decir cosas amargas – Camarada sobrada
10.    Lisiado – Agente chivatillo
11.    Cráteres hirvientes - Baronesa congelación
12.    Espíritus malignos - Señorita estornudos


Opinión

Había pasado una temporada extensa sin ningún libro que en verdad me quitará las ganas de hacer algo más, o que me produjera ganas de desvelarme, hasta que llegó éste. El motivo por el cual me enganchó tan tremendamente rápido es porque las primeras historias son jodidamente excelentes. Creo que las historias que me gustaron las recordaré por siempre.

Realmente no tengo una historia favorita, pero sí hubo un par que me generaron más que los demás. Por ejemplo, con la que se inicia “Tripas” es retorcidamente Palahniuk, sentí náuseas de tan bien escrita que está. Por poner otro ejemplo “Reflexoputa” fue una de las más sorprendentes. La de “Posproducción” me generó bastante empatía y melancolía. Pero creo que mi favorita fue “Éxodo” no me la podía creer, es impactante, triste, asombrosa y desgarradora; se me hizo un nudo al concluirla. Todas comparten ese toque nauseabundo y transgresor de Palahniuk.

Sigo sin acabar de comprender por qué una persona que ya está estancada en el sufrimiento se empeña en hacerse sufrir más y más hasta el grado de esperar a que alguien la salve y sea reconocida. En cuanto a la narrativa, nos mantenemos en lo de siempre, es Palahniuk con sus frasecillas que nos encantan. Por supuesto que ya me hacía falta leer algo así de transgresor para mantener a raya en mí el positivismo que cada día emerge.

El motivo por el cual son cinco estrellas, no es por la calidad de sus historias (que son excelentes) sino porque más de la mitad me gustaron. Y sigo diciendo que no es que las demás sean malas, sino que no son tan buenas como las seleccionadas. Este libro estará en lo mejor de 2017.

Fantasmas. Fantasmas en todos lados. Voltea a ver tu espalda cuando acabes de leer la reseña…

Citas

“Los nombres que nos poníamos entre nosotros eran basados en nuestra vida y no en nuestros apellidos. Basados en nuestros defectos y crímenes. Al contrario que los nombres de los superhéroes.”

“La gente que nos quiere de verdad, nos suplicará que nos marchemos. Que hagamos realidad nuestros sueños.”

“Uno puede ser un joven que se está masturbando y al cabo de un momento ya nunca podrá ser abogado.”

“No lo puedes explicar. Llegado este punto, se te han acabado las monedas, así que les dices adiós a tus padres.”

“Lo que los detiene aquí es o que detiene su vida entera. El aire siempre estará demasiado cargado. Tu cuerpo siempre estará dolorido. Tu padre demasiado borracho. Tu mujer será demasiado fría. Siempre tendrás alguna excusa para no vivir tu vida.”

“Aplausos falsos a cambio de publicidad falsa.”

“El único sitio que queda para tener relaciones sexuales son los lugares públicos. Las aceras. El metro. Que la gente solamente quiere mirar si les parece prohibido.”

“Recorrer el mundo no es más que la posibilidad de aburrirse en más lugares y más deprisa.”

“No tener nada que perder es la nueva riqueza.”

“Nuestro placer más puro viene del dolor de la gente a la que envidiamos. La forma más genuina de placer.”

“La verdad es que acabas creyendo lo que la gente quiere que creas.”

“Todos tus problemas y tus historias de amor. No son más que una ilusión.”

“El sueño americano del ocio no tarda en volverse aburrido. Con todo, te pagan para que seas un lisiado. Para que estés sentado delante del televisor. Si no trabajas, no duermes. Te pasas el día y la noche medio despierto y aburrido.”

“Fui una víctima de mí misma.”

“La gente se enamora tanto de su dolor que no pueden dejarlo atrás. Igual que las historias que cuentan. Nos atrapamos a nosotros mismos.”


“Aunque dios no nos perdone a nosotros, nosotros lo podemos perdonar a él. Tenemos que demostrarnos que somos más grandes que dios.”