¿De qué va todo esto?

Sencillo. Me gusta leer, pero me encanta escribir. Pienso que es una forma de relajarse y expresarse donde nadie nos puede callar.

Son mis crónicas, reseñas, escritos, pensamientos de los libros que he leído. Intentaré subir uno cada semana.

Estoy en proceso de escribir, así que los comentarios son totalmente apreciados. Me considero un "escritor estúpidamente apasionado".

El punto de todo esto es sientas lo que yo sentí al leerlo e imagines los pasajes como yo lo he hecho. ¡Que leas el libro!

miércoles, 30 de agosto de 2017

Reseña de Los lideres comen al final por Simon Sinek

¿Por qué todos tan felices, no tienen hambre?
Título: Los lideres comen al final
Autor: Simón Sinek
Editorial: Urano
Género: Liderazgo
Libros leídos del autor: 1
País donde sucede: Estados Unidos
País de origen del autor: UK
Año de publicación: 2013
Páginas: 300+
Días para acabarlo: 28
Calificación personal: 5/5

Previo: ¿Líder o jefe?

Tengo una costumbre/manía cuando voy a entrevistas de trabajo y esta es preguntar/cuestionar a los entrevistadores de ciertas cuestiones, pero solo lo hago si me generan respeto o empatía, esto lo hago para crear un ambiente de confianza (aunque no todos lo hayan tomado así) y que vean que no soy un candidato cualquiera, que intento ser diferente (seguro estos cuestionamientos me han costado vacantes importantes), pero imagínense ¿qué tipo de dirigente tenemos si no puede soportar un cuestionamiento? En alguna entrevista reciente le pregunté a la persona que me entrevistaba si era un líder o un jefe (por suerte funcionó y me quedé con la vacante), su respuesta me asombró, y me dijo que estaba en el camino a ser un líder porque sabía que nadie era perfecto, y mantenía aun algunas actitudes incisivas de jefe, no pudo haber una mejor respuesta. Ser un líder no es cosa fácil, cargas con el peso de un equipo o incluso una organización, por eso la frase de los lideres comen al final, cuando la mesa está servida. Así que yo cierro este párrafo con la frase que concluye el libro: Seamos los líderes que deseamos tener.
               

¿Cómo lo conseguí?

Después de haber visto un video del autor explicando “el círculo de oro” me comenzó a gustar, pero cuando vi el video de “Millenials en el lugar de trabajo” supe que tenía que leer a este autor.


Un poco acerca del autor…

De origen inglés, una de sus charlas fue de las más vistas en una conocida página de internet que muestra tópicos similares. Meses después escribió su primer libro “La clave es el por qué”, y se ha mantenido dando charlas motivacionales, y escribiendo. En pocas palabras haciendo al mundo laboral un lugar mejor.

Reseña

Este es un libro bastante complicado de reseñar, porque no puedo decirles cómo ser un buen líder o las lecciones que mencionan (teóricamente podría, pero no sería el mismo efecto), pero lo que sí puedo hacer es mencionar algunos ejemplos o situaciones que me dejaron impresionado:

Conceptos: empatía, circulo de seguridad, seguridad en el liderazgo, estrés (cortisol), sustancias químicas (endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina), confianza en el trabajo, relaciones correctas, importancia de jerarquías, líder en persona, motivación, confianza en los otros, abundancia y abstracción, innovación y cultura, cooperación, liderazgo, adicciones, Millenials, camaradería.

Casos, ejemplos: Johnny Bravo, 3M, Next Jump, moto de nieve en el desierto, Capitán Marquet, marines, analogía eléctrica con liderazgo, Apple.


Opinión

Creo que este libro ha sido uno de los que más he disfrutado (y, por ende) tardado en leer, creo que el último libro que me llevó tanto leer fue “American Gods”, pero en este particular caso yo elegí que durara tanto, yo quise leerlo despacio y rescatar tantos conceptos como si fuera posible.

Siempre he sido enemigo de la autoayuda, me refiero a ¿por qué alguien debería decirnos como ayudarnos a nosotros mismos? ¿no somos lo bastante capaces para ayudarnos nosotros mismos? Al parecer no, y millones de personas que alimentan está sucia industria (y la de los antidepresivos) lo demuestran. Este libro es diferente porque se basa en hechos reales, ideas científicas, y no te venderá que tienes la capacidad dentro y debes buscarla en los siete mares, no, sino que ser líder es un trabajo duro (pero redituable) que no todas las personas quieren o pueden llevar a cabo.

Hubo cientos de conceptos que me llevo, ejemplos que quiero poner en práctica y casos de uso que definiré y estudiaré, pero hubo en particular una parte que habla de las sustancias químicas del cuerpo humano y la forma en la que nos hacen actuar y relacionarnos, que me encantó. Además, el ejemplo de lo que las redes sociales, los Millenials, la motivación y las adicciones pueden hacer en esta sociedad, me parece de lo más acertado y contemporáneo posible.

Sin duda ha sido uno de los mejores libros de este año, lo disfruté y lo prediqué mientras lo leía (lo seguiré predicando) muchas de las valiosas lecciones. Esto no ha sido más que un parteaguas para comenzar estos libros, que intentaré leer a la par de todas las novelas, lecturas y cosas “inservibles” que me zampo a diario. Por supuesto que habrá más del autor aquí, pero en unos meses, hay que procesar y aplicar las enseñanzas.

Así que ya saben, si quieren ser buenos líderes, o al menos comenzar de la forma indicada, este libro es el indicado. Por supuesto que lo recomiendo (está a buen precio en Kindle) para todo tipo de personas. Luego me agradecen.


¿Está usted dispuesto a comer hasta el final? Eso y más le costará ser un líder verdadero

martes, 29 de agosto de 2017

Crónicas de viaje: Provincia conoce a provincia



Sába-DOH

Crudo. Maldita sea. Aún tengo el sabor de la cerveza en mi paladar. Mejor me vuelvo a dormir. Cierro los ojos y caigo en el sopor inducido por los restos de alcohol en mi ser. Espero que mi cabeza duela menos al abrir los ojos. Recuerdo la noche anterior: cumpleaños de mi mejor amigo, un chingo de cerveza alemanas y tradiciones atávicas que conservamos desde la preparatoria. Podría explayarme, pero eso es material de una crónica nocturna.

No es carta blanca, pero funciona.
Vuelvo a despertar, desayuno una pancita -levantamuertos- con mi madre, después vuelvo a alistarme, tengo una cita en el centro, una cita cultural. Minutos después llego, ella está viendo la opera a lado de Bellas Artes. Batallo un poco para encontrarla, pero lo hago, la abrazo por detrás y nos ponemos en marcha. Caminamos sin rumbo, aleatoriamente por las calles del centro, me pierdo un poco (as always), y llegamos al museo San Idelfonso. Yo había visto que había una exposición de un fotógrafo colombiano en México y se me había antojado (sí estuvo bueno el recorrido), así que entramos. Después de caminar un rato fuimos a una cafetería (improvisada) cerca del museo: Cafetería Sor Juana.

Después de comer, el vicio nos ganó y fuimos a un bar de Regina. En este punto déjenme decir que siempre se me olvida a que la chica de las citas culturales no gusta mucho de las cervezas artesanales, y yo me intenté mostrar conocedor y llevarla a un bar alternativo. Pequeño error. Llegamos a El mexicano bar, y pedimos dos tarros, una de red ale y otra stout, al principio puse resistencia (aún tenía pequeñísimos atisbos de cruda en mi ser), pero una vez conectada la cruda, todo lo demás es mero trámite. Acabados los tarros, fuimos a un bar más convencional, y aquí es donde la crónica toma sentido, un provinciano nos visitaba (sí, otro), mi primo de Mérida llegaba por viaje exprés a la ciudad. Así que se nos unió en el bar de San Jerónimo, Jerónimas. Aquí empezaron las charlas introductorias y en lo que tomamos sabor, nos acabamos las cervezas y ya nos íbamos a otro bar.

¿Qué dices Mameitor?
La segunda parada fue: El talismán de motolínea (lugar al que no había ido con ninguno de los dos), aquí tomamos cerveza y él un poco de mezcal, la novedad fue que yo pedí una guacamaya -miamor- y ella un ramen (sort of) en el restaurante de al lado. La música era extrañamente bailable y hípster, celebro. Después de un par de tragos y varias pistas shazameadas, había que continuar.

 Seguíamos, los tours conllevan muchas paradas en una noche: El último bar de la noche sería (después de negar El de banda y un antro gay) Bósforo, un viejo conocido. El alcohol se estaba mezclando un poco en la sangre, pero nada grave, ustedes saben que lo que me matan son las desveladas, no las borracheras. Pedimos un par de cervezas oscuras, y brindamos, siempre brindamos por cosas y personas nuevas. Eran más de las dos a eme, y lo más prudente fue pedir Uber. Exacto, mañana sería día de bicicleta, y yo no escaparía. Nos despedimos, y quince minutos (trece, acabo de revisar el ticket digital) después estábamos en casa. Había sido un día largo, pero maravilloso. Aprendimos tanto… de provincia.



Foto hipster






















Domin-WOW

Llamada de “Juan Carlos” a las ocho treinta y nueve, tenía menos de una hora para activarme. Me ducho, aunque mis ojos se cierran debo apurarme. Mi padre llega, subimos las bicicletas al auto, pero hay una pequeña diferencia, mi primo nos acompaña. El viaje transcurre normal, paramos por café y llegamos al desierto de los leones. Mi padre y yo haremos la ruta de siempre y mi primo verá el convento y sus alrededores. Horas después, cuando todos hemos concluido nuestras actividades, bicicleta y turisteo, procedemos a desayunar en la parte de abajo, quesadillas y tacos para todos.
Vamos de vuelta a la ciudad, y el sueño me ataca de nuevo, me quedo dormido por más de media hora, necesito dormir más, y tenía que hacerlo en algún lado. Al llegar a casa, le llamo a la chica de las citas culturales, y le digo que, si quiere acompañarnos en el día dos del Macizo Tour, ella acepta gustosamente, y la cito en un lugar cercano a casa, planeaba dormir al menos media hora más, pero una visita familiar lo impide. A las 16 horas, ella llega y me trae un frappuchino sabor mango, son ese tipo de gestos lindos que rescatas de las personas.
Harry Postres
Nos dirigimos a Coyoacán, dejo el auto cerca del mercado, y damos una vuelta cerca del parque, adultos mayores bailando y cuadros de arte. Un elote asado. Una pequeña iniciativa social: #CuentaConmigoMéxico donde los ciudadanos escriben un compromiso y le ponen un candado para asegurarlo en una reja que está a la vista del público; los tres participamos: ser más paciente, ceder el paso, ser menos provinciano, e te ce, e te ce. Parada exprés en “Harry Postres” y sus aguas con nitrógeno. Las quesadillas han hecho digestión y hacemos una parada en un local de tortas ahogadas, nada espectaculares, pero cumplen su función. Paso al cajero, y compruebo mi mediocridad, la quincena se ha esfumado en tres días, típico de Juan, pero sé que dios proveerá…espero. (y mágicamente lo hizo)
Ser menos provinciano, pls
Después vamos al bar “El mezcalero”, él pide una cerveza artesanal stout, y nosotros pedimos cocteles de mezcal, cocteles de mezcal tremendamente gays, pero tremendamente deliciosos, con todo y sal de gusano escarchada. Es una parada rápida, y después de tararear, “Pumped up kicks, Rude, y We are Young”, pasamos a “La Bipo” otro bar de la zona bastante concurrido, como dato (y por si no sabían, como yo) el dueño es Diego Luna. Aquí pedimos una Heineken Big y ella (as always) pidió una Carta Blanca (mejor debería llamarla la chica de las cartas blancas). La noche se ceñía y al parecer el hambre volvía. Las horas pasaban más rápido que ayer.
Notese la carta blanca, siempre

Cocteles de mezcal
El provinciano quiere pizza, y después de una serie de negativas y errores de lugares, optamos por una pizzería que habíamos visto en todo el día caminando. El restaurante bar es “La Luna” y severos minutos después de que pedimos nos traían apenas las cervezas. Creo que este fin bebí más cervezas que en todo el mes (dato inútil). La pizza fue una mezcla de pera con queso de cabra y boloñesa. Obviamente todos preferimos la de pera con queso. Eran las diez de la noche y ya debería estar durmiendo, o eso había planeado, El Macizo Tour estaba acabando (carita triste). Regresábamos al carro y después de comprar churros (para llevar), procedí a llevar a su casa a la chica de las citas culturales. En el camino de ida nos agarró la lluvia, pero fue rápido, el camino de vuelta lo fue más. Siempre se disfruta estar acompañado de alguien mientras manejas…y oyes la hora nacional.

Quedense con personas que los miren como yo miro a mi torta ahogada


El lunes (hoy, mientras escribo la crónica) mi primo el provinciano va volando a Mérida… pero atentos que esté solo fue el Macizo Tour 1.5, en septiembre viene el 2.0… atentísimos.

¿Propuestas para ese tour? Lugares, ciudades, Airbnb, todo vale…

miércoles, 23 de agosto de 2017

Reseña de Elegía de Philip Roth

La foto no es mía...
Título: Elegía
Autor: Philip Roth  
Editorial: Literatura Mondadori
Género: Narrativa
Libros leídos del autor: 1
País donde sucede: Estados Unidos
País de origen del autor: Estados Unidos
Año de publicación: 2006
Páginas: 150
Días para acabarlo: 2
Calificación personal: 4/5

Previo: It´s my funeral…welcome, you oh

Bienvenida a casa, es el fin de la noche. Así comienza una de mis canciones favoritas del grupo Dope, y adivinaron se titula: “My funeral”. Creo que en algún momento en el blog he hablado de cómo me gustaría mi tumba o incluso mi epitafio, pero nunca he hablado de mi funeral. Me gustaría algo escueto y sencillo; que no durara más de lo debido. Me fascinaría que las personas dijeran algunas palabras o algunas historias, me gustaría que la gente riera o me recordará de alguna forma divertida. Joder, qué les queda, si ya estaré muerto. Últimamente me he puesto a pensar que tal vez mi vida sea longeva, o tal vez no, pero creo que me gustaría que así fuera. Creo comprender a las personas que están asustadas de morir jóvenes porque les haría falta ver montones de cosas… creo que por eso a mí no me asusta tanto. Aunque no haya visto ni la mitad de las cosas en la vida, sí creo que he visto muchas más que otras personas, así que, si la vida me fuera quitada en este momento, no me sentiría triste, porque he comido, bebido y… conocido. A ver cuánto tiempo nos resta en el juego de la vida, en un momento estás en el otro ya no estás. Por cierto, hay un par de personas que no pueden ir a mi funeral… ya saben lo que pasará si van.
               

¿Cómo lo conseguí?

Lo tomé prestado de alguien que me regaló otros libros, la verdad es que me porté bastante abusivo porque ella me trajo dos, y yo me sentí particularmente interesado por éste, pero, lo concluí rápido… y sin marcas.


Un poco acerca del autor…

Solo recuerdo a Roth por su obra de “Pastoral americana”, pero no la he leído ni visto la película. Habiendo ganado el Pulitzer y otros reconocimientos, aseguro que habrá más de él por acá.

Reseña

Un funeral, evidentemente todos lloran, unos sienten más las pérdidas que otros. Hay hijos, ex esposas, conocidos, hermanos, colaboradores. Un poco de todo un poco de nada.

El personaje principal comienza a recordar todo lo que ha sucedido en su vida, desde su juventud en una joyería, hasta los últimos días en una casa cerca del mar, pasando brevemente por la primer ex esposa, profundizando en la segunda y en las implicaciones que su vida ha tenido. Largas aflicciones lo han azotado.

A través de la radiografía de un hombre que sufrió a través de su vida por cuestiones de salud, pero que también disfrutó de sus errores, los más y los menos. Elegía es una narración triste que nos lleva por los parajes de un hombre consciente de su muerte.

Opinión

Nunca había leído a Roth, pero en cuanto vi la sinopsis se me antojó, supongo que soy adicto a la desgracia y la miseria de ciertas narraciones, pero siempre me gustan más cuando son autodestructivas o conllevan más transgresión. Cuando son solamente melancólicas solo me deprimen por un rato.

El principio de la historia es tremendamente aburrido, al grado que pensé dejarlo, pero, aunque no me convencía el primer día leí más de la mitad del libro. La parte jugosa comienza cuando se empiezan a narrar ciertas cuestiones cuando el personaje es mayor, cuestiones de trascendencia melancólica y/o sexual. Supongo que la melancolía siempre lleva al sexo o viceversa.

La narrativa es un poco sosa y hasta sinsabor, pero te dan ganas de saber cómo pasó todo, me refiero a que sabes cómo va a concluir, porque ellos mismos lo dicen, pero te da curiosidad saber todo lo que conllevó. Hubo un par de hechos que hicieron que el libro valiera la pena: el monólogo de una anciana con dolor en la cadera, y la historia de la tercer ex esposa, eso sin duda rescató al libro.

El personaje es una especie de fatalista, y aunque no ha tenido una vida nada mala, se empeña a rebajarse siempre. Creo que fuera de las metáforas que podamos encontrar entre toda la obra, la de autodesprecio y auto sobajarse son de las más claras posibles.

Un libro del cual esperaba más, pero que al menos no terminó en algo horridamente mal. Lectura recomendada para personas de un alto criterio metafórico y no adictos a la novela negra como yo…


¿La elegía es tan triste como parece?

Citas

"No se puede rehacer la realidad. Tomala como viene. No cedas terreno y tómala como viene."

"No puedo seguir soportando el dolor. Es un solor que lo invalida todo. A veces creo que no puedo seguir viviendo así una hora más."

"No  afirmaba ser excepcional. Tan solo vulnerable, frágil y confuso."

"La mujer es realista. Sí, la pasión ha desaparecido, ella es mayor y distinta a la que era, pero le basta con tener el afecto físico... pero el no puede aceptarlo, porque es un hombre capaz de vivir sin la pasión."

"No puedes ni imaginarte. La dependencia, la impotencia, el aislamiento, el temor... todo es tan atroz y vergonzoso. El dolor hace que sientas miedo de ti misma. La completa otredad de todo ello es algo espantoso."

"No podía marcharse. La ternura estaba descontrolada. También el deseo vehemente de que todo el mundo viniera. Y de que todo comenzará de nuevo."

"La vejez no es una batalla, es una masacre."


viernes, 18 de agosto de 2017

Fragmento 207: M.A.C.M.E.O

Medianoche

La veo. Dentro de un vestido rojo ¿o un vestido rojo dentro de ella? Un escote implacable. Unos grandes labios rojos pálido. Vestida para matar. Viene hacia mí. Estoy drogado. Se acerca más. Estoy ebrio. La tengo enfrente. Ella me saluda, se coloca fieramente frente de mí, tan cerca que puedo oler su embriagante aroma, una mezcla de almizcle, sudor y pasión; traducción: feromonas mortales. Pone sus nalgas casi desnudas frente a mi cintura, caigo, voy cayendo. Dice la típica línea de bar: “Me invitas un trago, guapo”. No suena a pregunta, suena a invitación. Mi mente dice que no. Mis manos difieren y están yendo hacia la cartera, la imprudencia domina sobre la razón. Mis manos sacan un billete, lo pasan por su cara y lo lanzan justo a la barra. Digo: “Dos de lo que pida la señorita”. El barman nos da los tragos, una copa verde burbujeante. Hasta el fondo, digo yo. Ella guiña un ojo y se me queda mirando profundamente. Cierta malicia en su mirada, cierto deseo en la mía. Creo, y tan solo creo que ambos sabemos a que jugamos está noche. El líquido pasa por mi garganta y la droga que llevo dentro me hace sentir más todo, el trago, el deseo, el sudor; cosquilleo en la punta de los dedos. Un mar de sensaciones, y las luces nocturnas no hacen más que potencializar mi deseo. El deseo de una mujer fatal como la que me he topado. Un guiño… me acerco a ella. Cierro los ojos. Sé que he perdido, he perdido mi voluntad. A quién engaño estaba deseoso de hacerlo.

Amanecer

Despierto en la tina, tiemblo un poco, todo está lleno de hielos. Mi cabeza gira, mis brazos escuecen, y tengo un dolor profundo del lado derecho. Observo el agua con hielos, tiene tintes rojizos, diluida, como el vestido de la noche anterior. Una nota de lado derecho con una horrible caligrafía llama a alguien, tienes cincuenta minutos antes de morir desangrándote. Mi boca sabe amarga, terriblemente amarga. El vértigo, la paranoia, todas las malas decisiones de la noche anterior. Caigo en cuenta, he sido presa de un robo… un robo de algo vital. Un órgano. Comienzo a hiperventilar, el mareo de nuevo, terrible y directo. Recuerdo esas historias estúpidas en la ciudad que sonaban hace años, no salgan a los antros porque les ponen éter en los hielos, y luego les roban sus órganos, o agujas con sida y asesinos seriales que te ligaban solo para asesinarte. Mi madre me lo advirtió. Jamás pensé que fuera a ser presa de esto… intento mantener la calma, lo poco que queda, tomo el teléfono y le llamo a mi mejor amiga, ella debe ser la primera en enterarse. Hola, Julia, habla Ana, estoy en un motel de paso, y necesito que vengas por mi… lloro, tiemblo, grito, y le digo: ese hijo de puta me lastimo, me cortó, me robó un riñón. Julia grita y me pide la dirección, dice que ya viene y que todo estará bien. Yo sé que nada estará bien. Nunca será igual.

Crepúsculo

Nos besamos, las luces siguen adornando el panorama, sus labios son más rojos que antes, permeado por la sangre que los humecta, sangre proveniente de mis pequeñas mordidas. Paso mi lengua por sus labios, son grandes, demasiado carnosos, lo que me provoca morderla más, lastimarla. Sí yo estaba borracho ella está ahogada en alcohol, después de la primera ronda vinieron tres más. Mi hígado estaba demasiado destruido como para importarle un trago o cien más, no habría diferencia. El ánimo está a tope, todo caldea. Mi deseo está en su esplendor, he memorizado todo el vestido satinado, mis manos lo conocen todo, sus piernas, las intersecciones, y una carne espesa, con demasiada crema corporal. Mis manos tienen “brillitos” que han resultado de los tocamientos por todas sus zonas erógenas. Ella está caliente, yo lo noto, yo lo sé, ella lo sabe, su lengua lo sabe. Siento su pulso, su ritmo cardiaco, las pulsaciones de su entrepierna. Una chica más, una chica suicida que no sabe en lo que se ha metido, ni con quién se ha metido. Hoy soy un sueño hecho realidad, mañana seré tu peor pesadilla. Poso mis manos en su cuello y fantaseo con ahorcarla, con ahorrar el sufrimiento y hacer el proceso de extracción con un cadáver, no, el juego no va así, recorro mis manos hasta su boca, y ella chupa mis dedos, tenemos que salir de la noche, e ir a la madrugada. Tenemos que hacerlo esta noche. Hacerlo todo.

Mediodía

Julia ha dicho que llega en veinte minutos, yo me revuelvo en el hielo, sigo temblando, pero no por el hielo, sino por la ansiedad, el miedo, la incapacidad. Ese hijo de puta, lo recuerdo, bigote ralo y patillas en conjunto, rubio. Me pareció sensual, desaliñado, su palabrería me atrapó, tan desinteresado, tan seguro de lo que haríamos. Su mirada tan penetrante, sus ganas de comerme con los ojos, y cada movimiento de sus manos, parecía que sabía exactamente en que momento y lugar ponerlas. Él tenía experiencia. Bebimos lo mismo, solo que a él no parecía afectarle el alcohol, y a mí sí, demasiado. Tal vez fue por la tacha que tomé antes. Ya no quiero recordar, no quiero saber cómo fallé tan drásticamente en este punto de mi vida. ¿Qué le diré a mis padres? ¿Qué le diré a mis hijos cuando los tenga y pregunten por una horrida cicatriz en mi costado? ¿Qué su madre se divertía de noche y se topó con el infeliz equivocado? Comienzo por llorar de nuevo, ¿por qué yo? ¿Habrá sido el vestido rojo? Lo maldigo, lo maldigo, lo maldigo. Lloro hasta que Julia llega con los paramédicos. Cuando la veo entrar, me siento desolada. No sé que sigue para mí en esto llamado vida.

Crepúsculo

Ella parecía todo lo contrario a primera instancia, según mi yo drogado ella era fina de la cara, y tersa, le realidad es que tiene la cara granulosa y rasgos toscos. Una nariz demasiado ancha, no pequeña como yo quería. Sus labios son la única cosa salvable, pero los he dejado demasiado lastimados para seguir jugando esta noche. Su color de piel no era tan pálido como yo pensaba, es un moreno claro, cosa que me produce repulsión. Malditas luces de noche me engañaron. Cuando se desvestía sabía que era una cualquiera más, todas las mujeres pueden desvestirse de una forma sensual, pero pocas pueden vestirse de una forma sensual. Al verla desnuda lo confirmé, era ella, era un blanco perfecto, carne demasiado tocada por otras personas, con pequeñas imperfecciones, que al ojo humano hubieran parecido corrientes, a mi causaban enojo, ella no era perfecta, pero pudo haberlo sido, y eso era lo que me enojaba, su falta de interés en su persona. Mientras se desvestía y se tocaba enfrente de mí, suplicándome que la llenase, yo me imaginaba sometiéndola, golpeándola, amarrándola, apretando demasiado fuerte, o tal vez demasiado suave. Pronto todo se materializo, y la golpee. Solo un golpe suave y directo a su frente, ella quedó inconsciente. No tuve sexo con ella, eso hubiera sido relacionarse demasiado, y ella era un objeto. Le pinché el brazo con anestesia local, y preparé las herramientas, no me tomé la molestia de desinfectarlas, con todo el alcohol que tenía en su ser, seguro ayudaría. Suelto una gran carcajada y procedo a cortarla. El bisturí entra en lo más profundo de su costado, y la sangre sale como respuesta automática. Plop, no siento nada. Meto la mano, hago los cortes indicados, y tomo el riñón lo empaqueto en hielo seco y lo pongo en una hielera. Sigo dudando en si debería dejarla morir o salvarla, una más una menos. Un objeto de intercambio más, uno menos.

Epilogo - Ocaso


Juran sale de su deportivo negro, va calzado con una chamarra de piel negra como la noche, botas militares y gafas de aviador. Su cara no muestra sensaciones. Lleva en la mano derecha una hielera de tamaño mediano. Se acerca a la camioneta Escalade negra con vidrios polarizados, y entrega la hielera, una mano enguantada le da un portafolio. Intercambian un par de palabras, y Juran asiente. El proceso de compraventa ha acabado por esta noche. La noche permanece tranquila y fresca, todo es tan diferente como hace unos días. El pasaporte está dentro de la chamarra, y la maleta dentro de la cajuela del deportivo. El boleto de avión a Costa Rica está en la guantera. Todo está sincronizado y a tiempo, no todo funciona aleatorio en la mente de Juran. Es tiempo de tomar unas vacaciones, unas vacaciones bien merecidas. Juran pasará una temporada en la paradisiaca isla, hasta que el caso de Ana sea archivado en los recovecos de los judiciales, y se transforme en un número más. Pero Ana no será un número más para Juran, siempre será un número, pero con seis ceros. Juran siempre recordará el suave tacto de sus riñones.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Reseña de Lo que mata no es la bala de Alberto Mansur

Interesante portada, ¿quién usa boina en estos tiempos?
Título: Lo que mata no es la bala
Autor: Alberto Mansur
Editorial: Ediciones B
Género: Novela Negra
Libros leídos del autor: 1
País donde sucede: México
País de origen del autor: México
Año de publicación: 2016
Páginas: 208
Días para acabarlo: 3
Calificación personal: 4.7/5

Previo: El mundo de la nota roja

Ha habido un par de libros, relatos o cuentos que inician con un reportero de nota roja. Muchos, o la mayoría creen que es el peor tipo de periodista, pero yo creo que es uno de los mejores (porque nunca me he levantado a las cuatro a eme a cubrir a un muertito), de hecho, mi primer cuento formal se basa en un periodista de nota roja y algunos de los extraños hechos que le suceden. A diferencia del mismo personaje, a mí siempre me han fascinado las notas rojas, y como al mismo personaje mi padre siempre me las mostraba en el periódico de los fines de semana. La gente no sabe que hay una diferencia enorme entre ver a un muerto en una página de papel y verlo en la vida real. Yo tampoco lo sé, pero sé (o al menos tengo una idea) de cómo reaccionaría. Perdón por ser el chico que disfruta ver la sangre en las películas, tal vez haya más en mí del personaje carente de empatía sobre el que escribí, de lo que podría parecer a primera instancia. No duden que, si ya hay un blog de libros, crónicas, música, no pueda haber uno de nota roja…
           

¿Cómo lo conseguí?

Este libro ya lo había visto hace un par de meses en la sección de literatura iberoamericana, pero no me convencía, decidí ir por una apuesta segura. Esta vez en una visita exprés, lo vi y decidí arriesgarme. ¿Habrá valido la pena?


Un poco acerca del autor…

Un autor emergente, que escribe por las noches y trabaja de abogado de día, bueno eso es lo que debería decir su biografía. Ésta, su primera novela, es un magnifico debut. Tiene un blog y una cuenta de Twitter (@AlbertoMansur), así que siéntanse libres de preguntarle algo. Presiento que habrá más de él por aquí, los autores mexicanos tienen prioridad, pero sí son mexicanos, emergentes y escriben (buena) novela negra tienen todos los nivelas de prioridad habida y por haber.

Reseña

El personaje principal es Eustaquio un reportero de nota roja que sueña con ser reportero de rock y algún día trabajar para una famosa revista internacional. Pero la vida poco a poco se encarga de tergiversar este principal propósito.

Siaska es una joven heredera de una fortuna, acompañada por Pía una morena de fuego que sabe mover más que las caderas. Ambas chicas están acompañadas por Eustaquio, juntos como una bomba de tiempo irán contra todo el mundo…incluso ellos mismos.

A través de la radiografía de un periodista de nota roja, una heredera prepotente pero sagaz y una morena más astuta de lo que parecería, se va labrando “Lo que mata no es la bala”, una novela directa que exhibe la podredumbre de las esferas altas de México: aderezada de acción, música, violencia y sexo. ¿Qué más podríamos pedir?  


Opinión

Okey, okey, lo primero que he de decir, es que comenzó de una forma excelente, la novela se deja leer tan fácil que bien la podría haber devorado en un solo día, pero quise tomarle sabor, tal vez debí acabarla en la primera cita, cuando pude. Conforme vamos avanzando el primer golpe de enamoramiento se va desvaneciendo y las dudas van surgiendo. Supongo que es normal para un primer autor, escribir algo medianamente corto, desarrollar poco las ideas y ser tan abrupto en otras.

La falla primordial es el juego del tiempo, es demasiado abrupto, demasiado forzado; hay partes donde no se sabe si ya pasó, pasará o está pasando. Además de que hay ideas excelentes, pero se quedan en sólo ideas y les falta explotar. Digamos que se da una buena estructura, pero sí se hubiera complementado y no dejado tanto a la imaginación, hubiera sido perfecta. Algo que me pareció novedoso y perfecto fue incluir una canción en cada capítulo, hubo ocasiones que no acabé de oír la canción y otras que no acabé de leer el capítulo, en ambos casos lo disfruté muchísimo.

Pero no me malentiendan (aquí vienen los halagos), es una excelente novela: como el autor mismo lo dice, es una novela llena de acción, sexo y aventura; justo como el cine mexicano. Aquí no vas a encontrar metáforas, reflexiones profundas o acertijos. No. Encontrarás violencia y un México bastante bien descrito. Y aunque la premisa es demasiado perfecta y fantasiosa, no deja de ser genialmente bien armada. Destaco todos esos guiños que se hacen presentes para mostrar a una sociedad tan imperfecta como la mexicana: el huracán, los casos presidenciales, la leche radioactiva; puede que no haya encontrado todos, pero los que encontré me parecieron geniales.

Los personajes son adictivos y libertinos. Tienen todo lo que todos soñaríamos, y lo dejan ir por sus ideales. Tal vez no suene tan fantasioso una vez reflexionado. ¿Un periodista que consigue notas exclusivas por favor del narco? ¿Un cartel de narcotráfico que se une en uno solo para ganar más? ¿Influencias presidenciales en todos los estratos? Ahora que lo pienso todo suena creíble… ya nada me suena increíble en Méjico.

Es un buen libro para leer, sea en el fin de semana o no. Es algo muy mejicano que en verdad disfruté, me engancho y quise devorar. Estoy seguro de que el autor tomará en cuenta estos detalles, y seguro que alguna de sus novelas futuras estará en mi top del año. Y quién sabe, puede que está se cuele a lo mejor de este año. Habrá que esperar.

Lo recomiendo, es mi tipo de libro. Acción, violencia, sangre y fantasías rockeras. ¿Qué más podríamos pedir?

¿Si lo que mata no es la bala qué es? ¿La ausencia?  

Citas

"Nada extraña más que a Rosario. Pinche Rosario."

"Hoy es viernes y él no tiene a donde ir pero ya está lo suficientemente pacheco para no importarle. Hoy hay fiesta y piensa pasarsela bien."

"Mañana se encargará de mañana y el lunes se encargará del lunes, decide y avienta los restos del carrujo a la noche y a la vista que después de este fin no volverá más."

"Nada es tan peligroso en tu negocio que el que la gente crea que eres pendejo, así que dejemonos de mamadas y me dices a quién voy a acabar matando con mi máquina de escribir."

"El problema siempre fue ese, que nuestro amor era como el fuego de una vela. Nos consumió poco a poco hasta que no quedó nada, ni fuego ni vela ni nada."